Tratamiento:
La terapia principal para la clamidia incluye tratamiento adecuado con antibióticos como: tetraciclinas, azitromicina o eritromicina.
Se puede contraer la clamidia con gonorrea o la sífilis, de manera que si se tiene una enfermedad de transmisión sexual, también se deben hacer exámenes para otras enfermedades de este tipo. Asimismo, todos los compañeros sexuales se deben someter a un examen para clamidia.
Todos los compañeros sexuales deben recibir tratamiento para prevenir la transmisión de la infección una y otra vez. No existe inmunidad significativa después de la infección y una persona puede llegar a infectarse en forma repetitiva.
Se puede realizar una evaluación de seguimiento en 4 semanas para determinar si la infección se ha curado.
Expectativas (pronóstico):
El tratamiento oportuno con antibióticos es muy efectivo y puede prevenir el desarrollo de complicaciones a largo plazo. Sin embargo, la falta de tratamiento de la infección puede llevar a enfermedad inflamatoria pélvica, cicatrización y finalmente esterilidad.
Complicaciones:
La infección sin tratamiento puede llevar a que se presente enfermedad inflamatoria pélvica, la cual puede provocar la cicatrización de las trompas de Falopio y ocasionar esterilidad. La cicatrización de las trompas también incrementa las probabilidades de embarazos ectópicos (embarazo tubárico).
Si una mujer se infecta con clamidia mientras está embarazada, la infección puede causar trabajo de parto y parto prematuro. Además, es posible que el bebé desarrolle conjuntivitis clamidial (infección ocular) y neumonía clamidial.
Situaciones que requieren asistencia médica:
Consulte con el médico si tiene síntomas de clamidia.
Dado que muchas personas con clamidia pueden no presentar síntomas, los adultos sexualmente activos deben hacerse exámenes periódicos para esta infección.