Síntomas:
- Boca pegajosa o reseca
- Disminución o ausencia de producción de orina; la orina concentrada aparece de color amarillo oscuro
- Ausencia de producción de lágrimas
- Ojos hundidos
- Fontanelas (puntos blandos en la parte superior de la cabeza) bastante hundidas en el bebé
- Estado letárgico o comatoso (con deshidratación severa)
Además de los síntomas de la deshidratación real, es posible que la persona también presente vómitos, diarrea o una sensación de "no poder retener nada", los cuales podrían estar causando dicha deshidratación.
Signos y exámenes:
El examen físico puede mostrar también signos de:
Los exámenes pueden ser:
Se pueden realizar otros exámenes para determinar la causa específica de la deshidratación (como por ejemplo azúcar en sangre para verificar la presencia de diabetes).
Tratamiento:
Tomar líquidos generalmente es suficiente en casos de una deshidratación leve. Es mejor suministrar con frecuencia pequeñas cantidades de líquido, utilizando una cuchara o una jeringa, en vez de forzar al bebé o al niño a beber una cantidad grande de líquido de una sola vez, ya que esto puede producir más vómito.
Las soluciones de electrolitos o las paletas de helados son especialmente efectivas y están disponibles en las farmacias. Las bebidas para deportistas contienen mucho azúcar y pueden causar o empeorar la diarrea. Igualmente, se debe evitar el uso del agua como primer recurso de reemplazo de líquidos en bebés y niños.
En los casos de deshidratación moderada a severa, puede ser necesaria la hospitalización del paciente y la administración de líquidos intravenosos. El médico intentará determinar y luego tratar la causa de la deshidratación.
La mayoría de casos de virus estomacales (también llamada gastroenteritis viral) tiende a resolverse espontáneamente después de unos cuantos días. Ver también: diarrea
Expectativas (pronóstico):
El rápido reconocimiento y tratamiento de la deshidratación suele producir buenos resultados.
Complicaciones:
La deshidratación severa no tratada puede producir convulsiones, daño cerebral permanente o muerte.
Situaciones que requieren asistencia médica:
Se debe llamar al 911 (en los Estados Unidos) si un adulto o un niño presentan los siguientes síntomas:
- Vértigo
- Mareo
- Letargo
- Confusión
Se debe llamar al médico de inmediato si un adulto o un niño presenta cualquiera de los siguientes síntomas:
- Ausencia de producción de lágrimas
- Ojos hundidos
- Ausencia o poco gasto urinario durante 8 horas
- Piel reseca que regresa a su posición lentamente al pinzarla en un pliegue
- Resequedad en la boca y en los ojos
- Fontanelas hundidas en la cabeza de un bebé
- Latidos cardíacos rápidos
- Sangre en las heces o en el vómito
- Diarrea o vómito en bebés menores de dos meses de edad
- Desgano o inactividad
Igualmente, los padres deben consultar con el médico si no están seguros de si están funcionando o no los intentos por darle los líquidos apropiados al bebé.
Asimismo, se debe buscar asistencia médica si:
- Se presenta una enfermedad combinada con la incapacidad de retener líquidos.
- El vómito se ha presentado en forma continua durante más de 24 horas en un adulto o más de 12 horas en un niño.
- La diarrea ha durado más de 5 días en un adulto o en un niño.
- El bebé o el niño es mucho menos activo de lo usual o está irritable.
- El adulto o el niño presenta micción excesiva, especialmente si hay antecedentes personales o familiares de diabetes o la persona está tomando diuréticos.
Prevención:
Incluso cuando la persona está bien de salud, debe consumir mucho líquido todos los días y más cuando el clima es cálido o está haciendo ejercicio.
Es importante vigilar cuidadosamente a alguien que esté enfermo, especialmente un bebé, un niño o una persona de edad avanzada y en caso de sospecharse de un proceso de deshidratación, se debe buscar asistencia médica antes de que la persona desarrolle una deshidratación moderada o severa. Asimismo, se debe iniciar el reemplazo de líquidos tan pronto como comience a presentarse el vómito y la diarrea y NO esperar a que aparezcan los signos de deshidratación.
Siempre se debe animar a la persona a consumir líquidos en el transcurso de una enfermedad y no olvidar que las necesidades de líquidos son mayores cuando la persona tiene fiebre, vómitos o diarrea. Los signos más fáciles de vigilar son el gasto urinario (debe haber pañales húmedos o idas al baño frecuentes), saliva en la boca y lágrimas al llorar.